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“No somos súbditos de un Estado fundado en la ley, somos miembros de una sociedad fundada en la revolución. La revolución nos obliga: es nuestra esperanza de cambio. «La revolución está en el espíritu del individuo, o en ninguna parte. Es para todos, o no es nada. Si tiene un fin, nunca tendrá principio.» No podemos detenernos aquí. Hay que seguir adelante. Hay que correr riesgos.

El verdadero viaje es el retorno.

La idea, por su naturaleza misma, necesita ser comunicada: escrita, explicada, realizada. Como la hierba, la idea busca la luz, ama las multitudes, las cruzas la enriquecen, crece más vigorosa cuando se la pisa.

Un hombre, por muy inteligente que sea, no puede ver lo que no sabe ver.

Nuestra sociedad es práctica. Tal vez demasiado práctica, demasiado preocupada por la mera supervivencia. ¿Qué tiene de idealista la cooperación social, la ayuda mutua, cuando no hay otro medio de sobrevivir?

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Cuatro citas. Las tres primeras extraidas del texto de Iñaki Gil de San Vicente titulado “La práxis revolucionaria como terapia anti estrés” (2005),  y la última del libro de Eva Illouz “Por qué duele el amor”.

“La sociedad del riesgo significa que el pasado pierde su fuerza determinante para el presente, y en su lugar hace entrada el futuro, algo no existente sino construido y ficticio como causa de la experiencia y el quehacer presentes. Cuando hablamos de riesgos, discutimos sobre algo que no está a la vista, pero que puede hacer su aparición si no se toman ahora mismo cartas en el asunto […]”
(Ulrich Beck: “¿Qué es la globalización?”)

“El fin del contrato regular es también el del tiempo de la previsibilidad del trabajo, de destinos certeros y de enraizamientos geográficos que habilitan compromisos a largo plazo y asunción del riesgo en función de un porvenir posible. Hoy el destino es de incertidumbre, configurando un gran interrogante para todos y cada uno de los trabajadores, y el compromiso en la lucha, una apuesta en el vacío porque la lucha por el futuro implica la certidumbre de que el futuro existe. Las nuevas relaciones laborales han dado surgimiento a un tipo trabajador caracterizado por una ‘mentalidad precarizada’. Al estar rota la posibilidad de vivir una narrativa laboral de largo aliento […] el trabajador reconstruye simbólicamente esquemas de acción fragmentados y superpuestos, que anulan la posibilidad de una articulación estratégica.”
(Mª del Rosario Arregui López: “Crisis de la modernidad y culturas
laborales”. 2004)

“El placer de la obediencia y el sometimiento puede ser consciente o estar totalmente oculto tras racionalizaciones como el determinismo, la necesidad o la sensatez; pero lo decisivo del caracter autoritario es que en las situaciones en las que puede obedecer son tan gratificantes para él, que no procura transformarlas sino reforzarlas cada vez que las encuentra en la realidad. Dado que el carácter gratificante y placentero suele ser totalmente inconsciente, con frecuencia es difícil distinguir entre los casos que efectivamente hay rasgos de carácter autoritario-masoquista y aquellos en los que se trata simplemente de un sometimiento impuesto o motivado por razones prácticas.”
(Klaus Eyferth: “Aspectos tipológicos de la personalidad autoritaria”)

“Al efectuar una introspección intentamos descubrir deseos o necesidades de carácter fijo, pero esos deseos y esas necesidades están en un proceso constante de transformación en respuesta a las situaciones. Por ello, la introspección interfiere con la capacidad de sentir emociones plenas e intensas, activadas mediante circuitos cognitivos no racionales.”
(Eva Illouz: “Por qué duele el amor”)

 

 


Ed. Traficantes de sueños. 2003. (Reseña del libro en Traficantes)
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Notas del Capítulo 6. Los cercamientos de la inteligencia colectiva.
Trabajo cognitivo.

El trabajo es cada vez más una actividad lingüística, comunicativa, relacional.

[…] el saber social acumulado se impone como la nueva matriz de crecimiento y acumulación de riqueza.

El conocimiento colectivo no depende ya de unos pocos académicos o de unos pocos tecnólogos considerados la fuente creativa de la sociedad. El saber se produce en procesos de cooperación cada vez más complejos, que rebasan ampliamente el ámbito universitario y que, por primera vez, comprenden las modificaciones de cada usuario o receptor.

[…] frente a la producción de mercancías estandarizadas, la producción/gestión de conocimientos pone en crisis la práctica totalidad de las baterías conceptuales de la economía clásica fordista. Abre un universo complejo de comprensión del trabajo como trabajo cognitivo y de la producción de valor como producción y gestión del conocimiento.

La sociedad del conocimiento.

La sociedad del conocimiento comprende, a un tiempo, la producción de conocimiento y su socialización: la producción de tecnología, el feed-back de los usuarios como actores que modifican y enriquecen los saberes parciales y la posibilidad siempre abierta de su revisión. En pocas palabras, la sociedad del conocimiento viene señalada por la centralidad original de la facultad social genérica de operar con lenguajes formales.

De este modo, la separación tajante entre ejecución y concepción de la fábrica fordista que se proyecta en la distancia absoluta entre la subjetividad del trabajador y el sistema de máquinas, y que hacía del trabajo concreto una actividad manual repetitiva y monótona, se difumina o se pierde en un sistema productivo adaptado al paradigma de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC). En cualquier caso, este horizonte no deduce per se una posibilidad inmediata de autoorganización, aunque contiene elementos que apuntan en este sentido. Por supuesto, también, puede conducir a una suerte de neofeudalismo, motivado por el atrapamiento capitalista de la subjetividad. Sólo así se explica la enorme fuerza del modelo de gestión empresarial fundado en la prestación total de la persona del trabajador, esa condición ya descrita de reinvención semifeudal de la relación laboral.

La producción de conocimiento.

Cualquier proceso de producción de conocimiento comprende multitud de ‘fragmentos’ de trabajo que en principio no pueden ser aislados o coordinados por una empresa capitalista singular; cada empresa, de hecho, tiene que actuar como una máquina de captura de algunos de esos segmentos colectivos de trabajo que, al final y de forma muy diversa, incorpora al objetivo de su producción. Cada empresa opera, así, en un medio ambiente compuesto por una multitud de externalidades positivas, pero sólo gestiona directamente los segmentos de trabajo considerados estratégicos, aquellos sobre los que aplica una decidida política de apropiación por medio de patentes o derechos de exclusividad.

La producción de conocimiento es un flujo continuo, una relación social compleja de límites imprecisos, sobre la que el capital tiene que operar «cortes» para generar procesos de apropiación. La cuestión central se concentra, pues, en la naturaleza de estos cortes sobre el flujo tendido de la producción de conocimiento. En este sentido, se puede hablar de la aplicación de nuevas estrategias de apropiación fundadas en la redefinición de los derechos de propiedad intelectual.

El control y apropiación del general intellect por parte del capital se concentra, de este modo, en una nueva batalla sobre los derechos de propiedad del conocimiento o, lo que es lo mismo, sobre los lugares de corte en el flujo de la producción de conocimiento que definen los segmentos de trabajo cognitivo controlados por el capital.

Del software libre.

[…] la actividad hacker está atravesada por una dimensión estrictamente social.

[…] en el software libre se da una coincidencia no casual entre una alta composición técnica del trabajo cognitivo, un modelo cooperativo fundado en la libertad de acceso a la información y la pasión civil que prima el valor social de las aplicaciones sobre cualquier otro criterio de rentabilidad. El software libre refleja una nueva composición del trabajo que aplica y organiza, de un modo más efectivo, aquellas características generales que reconocíamos en el trabajo cognitivo: la centralidad de la cooperación, la identificación medios de producción-cerebro del trabajador, el uso creativo del conocimiento, la espiral de rendimientos crecientes y el trabajo como un flujo tendido. En una palabra, el modelo del software libre parece organizar, de un modo creativo y generoso, las capacidades del general intellect.

[…] el software libre es quizás el caso más avanzado de autoorganización del trabajo cognitivo sobre el plano de una radical inmanencia de los rasgos genéricos de la intelectualidad de masas. Por eso, su especial significado político.

[…] El software libre es, así, una proyección de las virtualidades de la autoorganización del general intellect.


[…] todo proceso revolucionario verdadero engendra una contrarevolución aún mayor” (Lenin)

[El proceso revolucionario en Bolivia es] “un hecho de soberanía social que ha permitido la conversión de la mayoría demográfica indígena en mayoría política estatal; una modificación de la naturaleza social-clasista del mando y hegemonía estatal […] de la mano de movimientos sociales y modos organizativos de caracter sindical(0), comunal y plebeyo del mundo indígena-popular.

(0) Para los trabajadores, principalmente mineros y fabriles, al menos durante 50 años (1940-90), el sindicato fue la red organizativa de la identidad de clase y de la acumulación de la experiencia de clase […] la asimilación de la experiencia de clase vino exclusivamente por el lado del sindicato, pues los trabajadores, al final sólo tenían a este para afrontar la vida, la represión y la muerte. El sindicato ha sido el único lugar duradero para experimentar los avatares de la existencia colectiva; ha sido la única red de apoyo, amistad y solidaridad continua y el auténtico lugar para asumirse como cuerpo colectivo. Lo que los trabajadores han hecho en la historia desde 1940 hasta 1990 ha sido bajo la forma de sindicato; han luchado en él, han hecho una revolución (y no es poca cosa), han obtenido derechos, han conseguido salud y vivienda, han protegido a sus familias, han enterrado a sus muertos. De ahí su perdurabilidad y prioridad en la construcción de la memoria de la clase obrera […]” Alvaro G. Linera. “Sindicato, multitud y formas de autonomía política en Bolivia”. 2001.

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De la introducción de Vicente Romano:

Procedimiento dialéctico para el conocimiento de la realidad desarrollado por Engels en el ‘Anti-Düring’. Proceso en 3 etapas:

  1. Estudio general del fenómeno como un todo que permite conocer sus cualidades y aspectos más generales en su acción recíproca. Este análisis resulta insuficiente por no explicar los detalles que forman y constituyen el conjunto.
  2. Estudio profundo de los distintos aspectos y elementos del fenómeno como un todo, de sus cualidades y relaciones, pero sin separar un elemento de otro.
  3. Los conocimientos obtenidos de ese estudio profundo se resumen, se sintetizan y se elevan a un nivel superior, integrador, del conocimiento de la realidad.

[Ver “Manual para pensar”]

Leyes internas del periodismo:

  1. El periodismo surge en una etapa concreta del desarrollo de la sociedad, con la aparición de los elementos del capitalismo y de determinadas necesidades sociales y como medio de comunicación y dirección de la sociedad. Como forma de producción intelectual el periodismo no solo crea el objeto para el consumo (periódicos, revistas, …) sino también el sujeto de consumo, loas audiencias que reciben esa información.
  2. Carácter de clase del periodismo: las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en la sociedad de clases. Quien dispone de [la propiedad de] los medios de la producción material dispone también de los medios de producción intelectual [simbólica]. La tarea principal de los periodistas radica pues en la producción y difusión de las ideas de la clase dominante.

Parcialidad como principio básico del periodismo. La parcialidad viene determinada por el carácter de clase del periodismo. Es expresión y defensa de una determinada posición. La parcialidad posee necesariamente carácter de clase por expresar los intereses y posición de una clase.

  • Las armas de la crítica no pueden sustituir a la crítica de las armas. Una fuerza material sólo puede ser derribada/vencida por otra fuerza material.
  • Uno de los problemas más difíciles de la filosofía es el descender del mundo del pensamiento al mundo real. La realidad inmediata del pensamiento es el lenguaje […] problema de descender del lenguaje a la vida. Periodismo no solo es ‘inteligencia’ sino también ‘sentimientos’. La emocionalidad presupone un contenido que el lector/receptor siente de forma parecida.
  • Importancia de ‘los hechos’ por la fuerza de convicción que ofrecen. Pero más importante aún es la información derivada de su análisis y generalización. La selección de hechos lleva implícita su valoración. Para Engels el análisis de los hechos es un medio eficaz para prevenir que el periodista llegue a deducciones abstractas, separadas de la realidad objetiva.
  • Defensa del anonimato del periodista: Lo que importa es lo que se dice no quién lo dice.

 

De los textos de Marx y Engels:

Sobre la prensa:

  • La verdadera crítica no analiza las respuestas sino las preguntas. Queda respondida toda pregunta tan pronto como se ha convertido en un problema real.
  • La primera condición de la libertad es el conocimiento de sí mismo.
  • La (re)presentación de una institución estatal no es la propia institución estatal.
  • La prensa conservadora que recuerda a cada instante que debe rechazarse la prensa [de parte o partidista] por no ser más que una opinión y deformación individual de la realidad, olvida que ella misma no es la cosa sino una opinión sobre la cosa.
  • Lo que convierte a la prensa en la más poderosa palanca de la cultura y la formación [de opinión] es el hecho de que transforma la lucha material en una lucha ideal [de las ideas], la lucha física en la lucha de los espíritus, la lucha de las necesidades, los deseos, de la experiencia, en una lucha de la teoría, del entendimiento, de la forma.
  • La prensa no es ni tiene que ser otra cosa que el franco, apasionado, exagerado en sus expresiones y equivocado diario pensar y sentir de un pueblo que realmente piensa como pueblo. De ahí que sea siempre, como la vida misma, algo que se halla en constante flujo que jamas puede considerarse acabado.

 

Sobre la conciencia, comunicación y lenguaje:

  • La conciencia no puede ser nunca otra cosa que el ser consciente, y el ser consciente del ser humano es su proceso de vida real.
  • Los hombres que desarrollan su producción material y su intercambio material cambian también, al cambiar esta realidad, su pensamiento y los productos de su pensamiento.
  • No es la conciencia la que determina la vida sino la vida la que determina la conciencia.
  • La producción de la vida, tanto de la propia en el trabajo como de la ajena en la procreación, se manifiesta como una doble relación: de una parte como relación natural y de otra como relación social; social en el sentido de que por ella se entiende la cooperación de diversos individuos, cualquiera que sean sus condiciones, de cualquier modo y para cualquier fin. De donde se desprende que un determinado modo de producción […] lleva siempre aparejado un determinado modo de cooperación que es, a su vez, una fuerza productiva; que la suma de las fuerzas productivas condiciona el estado social y que, por tanto, la historia de la humanidad debe estudiarse y elaborarse siempre en conexión con la historia de la industria [la técnica] y el intercambio [la historia de los modos de producción].
  • El lenguaje es tan viejo como la conciencia: el lenguaje es la conciencia práctica, la conciencia real, que existe también para los otros y que por tanto comienza a existir también para sí mismo, y el lenguaje nace, como la conciencia, de la necesidad. La conciencia es por tanto un producto social.
  • La división del trabajo sólo se convierte en verdadera división a partir del momento en que se separan el trabajo físico y el intelectual.
  • Todas las luchas que se libran dentro del estado no son sino las formas ilusorias bajo las que se ventilan las luchas reales entre las diversas clases. De lo que se desprende que toda clase que aspire a implantar su dominación […] tiene que empezar conquistando el poder político, para poder presentar su interés como el interés general.
  • Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones dominantes como ideas.

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Llamamos hermenéutica al conjunto de conocimientos y técnicas que permiten que los signos hablen y nos descubran sus sentidos.

Llamamos semiología al conjunto de conocimientos y técnicas que permiten saber donde están los signos, definir lo que los hace ser signos, conocer sus ligas y las leyes de su encadenamiento.

Así pues, saber consiste en referir al lenguaje al lenguaje […] lo propio del saber no es ni ver ni demostrar sino interpretar.

Es muy posibles escribir una historia del pensamiento clásico tomando como puntos de partida o como temas estos debates. Pero con ello no se hará más que la historia de las opiniones. Es decir, de las elecciones hechas según los individuos, los medios, los grupos sociales. Si se quiere intentar un análisis arqueológico del saber mismo, no son pues estos celebres debates los que deben servir como hilo conductor y articular el propósito. Es necesario reconstruir el sistema general del pensamiento cuya red, en su positividad, hace posible un juego de opiniones simultáneas y aparentemente contradictorias. Es esta red la que define las condiciones de posibilidad de un debate o de un problema [ de ‘decibilidad’] y es ella la que aporta la historicidad del saber.

El ‘espacio del saber’ dispuesto en el S. XVII aparece de forma más clara en la teoría del lenguaje, de la clasificación y de la moneda.

En [un] sentido estricto, el lenguaje es el análisis del pensamiento.

El fin del pensamiento clásico […] coincidirá con la retirada de la representación o más bien con la liberación por lo que respecta a la representación, del lenguaje de lo vivo y de la necesidad.

El espacio general del saber no es ya el de las identidades y las diferencias, el de los órdenes no cuantitativos, el de una caracterización universal, una taxonomía general, una mathesis de lo inconmensurable, sino un espacio hecho de organizaciones internas entre los elementos cuyo conjunto asegura una función; mostrará que estas organizaciones son discontinuas […] el lazo no puede ser ya la identidad de uno o varios elementos, sino la identidad de la relación entre los elementos y la función que aseguran.

 

 


“Como marineros que en alta mar tienen que cambiar las formas de su embarcación para hacer frente a los destrozos de la tempestad. Para transformar la quilla tendrán que usar maderos a la deriva o tal vez tablas de la vieja estructura. No podrán, sin embargo, llevar la nave a puerto para reconstruirla de nuevo. Y mientras trabajan tendrán que permanecer sobre la vieja estructura de la nave y luchar contra el temporal, las olas desbocadas y los vientos desatados.”

La metáfora del marinero permite ilustrar la decisiva importancia de la praxis en cualquier proceso de cambio o transformación.