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Cualquier sistema que montéis sin nosotros
será derribado
Ya os avisamos antes
y nada de lo que construisteis ha perdurado
Oídlo mientras os inclináis sobre vuestros planos
Oídlo mientras os arremangáis
Oídlo una vez más
Cualquier sistema que montéis sin nosotros
será derribado
Tenéis vuestras drogas
Tenéis vuestras Pirámides, vuestros Pentágonos
Con toda vuestra hierba y vuestras balas
ya no podéis cazarnos
Lo único que revelaremos de nosotros
es este aviso
Nada de lo que construisteis ha perdurado
Cualquier sistema que montéis sin nosotros
será derribado

(Traducción de Alberto Manzano)

Poema incluido en el libro “La energía de los esclavos“, de Leonard Cohen.


Sonrisas.

Tenías un tiempo muchas sonrisas:
maliciosas, alegres, asombradas sonrisas,
un poco tristes a veces, pero sonrisas.
No te ha quedado una sola de aquellas sonrisas.
Buscaré un campo donde haya a millares sonrisas.
Te traeré una brazada de bellas sonrisas.
Pero tú me dirás que no necesitas sonrisas.,
porque estás muy cansada de todas las sonrisas.
Yo estoy cansado tmbién de tantas sonrisas.
Yo estoy cansado también de mis propias sonrisas.
Yo me defiendo con muchas sonrisas.
Y me hacen más serio aún mis sonrisas.
Pero en el fondo no tengo sonrisas.
En mi vida tú eres la última sonrisa,
sonrisa en cuya cara no hay nunca sonrisas.

(Trad. Jesús López Pacheco.)

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Cuatro citas. Las tres primeras extraidas del texto de Iñaki Gil de San Vicente titulado “La práxis revolucionaria como terapia anti estrés” (2005),  y la última del libro de Eva Illouz “Por qué duele el amor”.

“La sociedad del riesgo significa que el pasado pierde su fuerza determinante para el presente, y en su lugar hace entrada el futuro, algo no existente sino construido y ficticio como causa de la experiencia y el quehacer presentes. Cuando hablamos de riesgos, discutimos sobre algo que no está a la vista, pero que puede hacer su aparición si no se toman ahora mismo cartas en el asunto […]”
(Ulrich Beck: “¿Qué es la globalización?”)

“El fin del contrato regular es también el del tiempo de la previsibilidad del trabajo, de destinos certeros y de enraizamientos geográficos que habilitan compromisos a largo plazo y asunción del riesgo en función de un porvenir posible. Hoy el destino es de incertidumbre, configurando un gran interrogante para todos y cada uno de los trabajadores, y el compromiso en la lucha, una apuesta en el vacío porque la lucha por el futuro implica la certidumbre de que el futuro existe. Las nuevas relaciones laborales han dado surgimiento a un tipo trabajador caracterizado por una ‘mentalidad precarizada’. Al estar rota la posibilidad de vivir una narrativa laboral de largo aliento […] el trabajador reconstruye simbólicamente esquemas de acción fragmentados y superpuestos, que anulan la posibilidad de una articulación estratégica.”
(Mª del Rosario Arregui López: “Crisis de la modernidad y culturas
laborales”. 2004)

“El placer de la obediencia y el sometimiento puede ser consciente o estar totalmente oculto tras racionalizaciones como el determinismo, la necesidad o la sensatez; pero lo decisivo del caracter autoritario es que en las situaciones en las que puede obedecer son tan gratificantes para él, que no procura transformarlas sino reforzarlas cada vez que las encuentra en la realidad. Dado que el carácter gratificante y placentero suele ser totalmente inconsciente, con frecuencia es difícil distinguir entre los casos que efectivamente hay rasgos de carácter autoritario-masoquista y aquellos en los que se trata simplemente de un sometimiento impuesto o motivado por razones prácticas.”
(Klaus Eyferth: “Aspectos tipológicos de la personalidad autoritaria”)

“Al efectuar una introspección intentamos descubrir deseos o necesidades de carácter fijo, pero esos deseos y esas necesidades están en un proceso constante de transformación en respuesta a las situaciones. Por ello, la introspección interfiere con la capacidad de sentir emociones plenas e intensas, activadas mediante circuitos cognitivos no racionales.”
(Eva Illouz: “Por qué duele el amor”)

 

 


Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
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“Como marineros que en alta mar tienen que cambiar las formas de su embarcación para hacer frente a los destrozos de la tempestad. Para transformar la quilla tendrán que usar maderos a la deriva o tal vez tablas de la vieja estructura. No podrán, sin embargo, llevar la nave a puerto para reconstruirla de nuevo. Y mientras trabajan tendrán que permanecer sobre la vieja estructura de la nave y luchar contra el temporal, las olas desbocadas y los vientos desatados.”

La metáfora del marinero permite ilustrar la decisiva importancia de la praxis en cualquier proceso de cambio o transformación.


Apunto aquí, que para eso es mi libreta de notas digital, un análisis del capitalismo que elaboré en 1995. Lo transcribo tal y como lo escribí en esa fecha, 1995:

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Delirios de grandeza

Publicado: 23/12/2010 en personal
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Me siento como un “vagabundo del Dharma” (Jack Keoruac). O mejor, como Woody Guthrie, haciendo autostop hacia el oeste, de camioneta en camioneta (de empleo en empleo) cantando para pagar el viaje, … o dando el cante, que cada uno hace lo que puede. Un mercenario del karma.