Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
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“HACKSTORY: La historia nunca contada del underground hacker en la Península Ibérica”

Mercè Molist

Torrent para descargar el libro en formato .epub

Las cosas claras
Hola, soy morgana. Y M&M. Y merce. Maria Mercè Molist i Ferrer, una chica de pueblo que en 1995 entró en Internet.
No he escrito este libro para ti. Lo he escrito para mí. Para mi curiosidad, mi placer al investigar, mi diversión de escribir. Y lo he escrito para ellos. Los hackers. Para que no se olviden sus nicks, sus hazañas y sus retos.
Ten siempre presente cuando lo leas, como yo lo he tenido al escribirlo, que este libro no es todo lo que fue. Es, como explica el wiki que le fue origen, Hackstory.net “lo que sabemos sobre la historia de los hackers”. Lo que nos han dejado saber.
Si no eres uno de ellos, o no viviste en la Internet de los años 90, te recomiendo leer el siguiente glosario. Sí, ya sé que nadie lee los glosarios. Pero no voy a bajar el nivel a media historia para explicar cosas que deberían estar entendidas. Así que, como te diría un hacker: Read The Fucking Manual!”


Dos libros de Franco Berardi (Bifo) leidos en paralelo: “El sabio, el mercader y el guerrero. Del rechazo del trabajo al surgimiento del cognitariado” (2007) y “La sublevación“(2013)

Anotaciones rápidas, urgentes, extraidas del prólogo a la edición española del libro “El sabio, le mercader y el guerrero. Del rechazo del trabajo al surgimiento del cognitariado” y de la cuarta parte del libro (“Otros futuros, quizás. Del rechazo del trabajo al surgimiento del cognitariado”), y de la introducción a la edición española del libro “La sublevación” y el apartado del mismo libro “SECPSI” y “Después del fin de la universidad”.
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«El terreno de la legalidad burguesa del parlamentarismo no es solamente un campo de dominación para la clase capitalista, sino también un terreno de lucha, sobre el cual tropiezan los antagonismos entre proletariado y burguesía. Pero del mismo modo que el orden legal para la burguesía no es más que una expresión de su violencia, para el proletariado, la lucha parlamentaria no puede ser más que la tendencia a llevar su propia violencia al poder. Si detrás de nuestra actividad legal y parlamentaria no está la violencia de la clase obrera, siempre dispuesta a entrar en acción en el momento oportuno, la acción parlamentaria de la socialdemocracia se convierte en un pasatiempo tan espiritual como extraer agua con una espumadera. Los amantes del realismo, que subrayan los “positivos éxitos” de la actividad parlamentaria de la socialdemocracia para utilizarlos como argumentos contra la necesidad y la utilidad de la violencia en la lucha obrera, no notan que esos éxitos, por más ínfimos que sean, sólo pueden ser considerados como los productos del efecto invisible y latente de la violencia».

Rosa Luxemburg.

Cita  —  Publicado: 14/05/2014 en personal
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Ed. Traficantes de sueños. 2003. (Reseña del libro en Traficantes)
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Notas del Capítulo 6. Los cercamientos de la inteligencia colectiva.
Trabajo cognitivo.

El trabajo es cada vez más una actividad lingüística, comunicativa, relacional.

[…] el saber social acumulado se impone como la nueva matriz de crecimiento y acumulación de riqueza.

El conocimiento colectivo no depende ya de unos pocos académicos o de unos pocos tecnólogos considerados la fuente creativa de la sociedad. El saber se produce en procesos de cooperación cada vez más complejos, que rebasan ampliamente el ámbito universitario y que, por primera vez, comprenden las modificaciones de cada usuario o receptor.

[…] frente a la producción de mercancías estandarizadas, la producción/gestión de conocimientos pone en crisis la práctica totalidad de las baterías conceptuales de la economía clásica fordista. Abre un universo complejo de comprensión del trabajo como trabajo cognitivo y de la producción de valor como producción y gestión del conocimiento.

La sociedad del conocimiento.

La sociedad del conocimiento comprende, a un tiempo, la producción de conocimiento y su socialización: la producción de tecnología, el feed-back de los usuarios como actores que modifican y enriquecen los saberes parciales y la posibilidad siempre abierta de su revisión. En pocas palabras, la sociedad del conocimiento viene señalada por la centralidad original de la facultad social genérica de operar con lenguajes formales.

De este modo, la separación tajante entre ejecución y concepción de la fábrica fordista que se proyecta en la distancia absoluta entre la subjetividad del trabajador y el sistema de máquinas, y que hacía del trabajo concreto una actividad manual repetitiva y monótona, se difumina o se pierde en un sistema productivo adaptado al paradigma de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC). En cualquier caso, este horizonte no deduce per se una posibilidad inmediata de autoorganización, aunque contiene elementos que apuntan en este sentido. Por supuesto, también, puede conducir a una suerte de neofeudalismo, motivado por el atrapamiento capitalista de la subjetividad. Sólo así se explica la enorme fuerza del modelo de gestión empresarial fundado en la prestación total de la persona del trabajador, esa condición ya descrita de reinvención semifeudal de la relación laboral.

La producción de conocimiento.

Cualquier proceso de producción de conocimiento comprende multitud de ‘fragmentos’ de trabajo que en principio no pueden ser aislados o coordinados por una empresa capitalista singular; cada empresa, de hecho, tiene que actuar como una máquina de captura de algunos de esos segmentos colectivos de trabajo que, al final y de forma muy diversa, incorpora al objetivo de su producción. Cada empresa opera, así, en un medio ambiente compuesto por una multitud de externalidades positivas, pero sólo gestiona directamente los segmentos de trabajo considerados estratégicos, aquellos sobre los que aplica una decidida política de apropiación por medio de patentes o derechos de exclusividad.

La producción de conocimiento es un flujo continuo, una relación social compleja de límites imprecisos, sobre la que el capital tiene que operar «cortes» para generar procesos de apropiación. La cuestión central se concentra, pues, en la naturaleza de estos cortes sobre el flujo tendido de la producción de conocimiento. En este sentido, se puede hablar de la aplicación de nuevas estrategias de apropiación fundadas en la redefinición de los derechos de propiedad intelectual.

El control y apropiación del general intellect por parte del capital se concentra, de este modo, en una nueva batalla sobre los derechos de propiedad del conocimiento o, lo que es lo mismo, sobre los lugares de corte en el flujo de la producción de conocimiento que definen los segmentos de trabajo cognitivo controlados por el capital.

Del software libre.

[…] la actividad hacker está atravesada por una dimensión estrictamente social.

[…] en el software libre se da una coincidencia no casual entre una alta composición técnica del trabajo cognitivo, un modelo cooperativo fundado en la libertad de acceso a la información y la pasión civil que prima el valor social de las aplicaciones sobre cualquier otro criterio de rentabilidad. El software libre refleja una nueva composición del trabajo que aplica y organiza, de un modo más efectivo, aquellas características generales que reconocíamos en el trabajo cognitivo: la centralidad de la cooperación, la identificación medios de producción-cerebro del trabajador, el uso creativo del conocimiento, la espiral de rendimientos crecientes y el trabajo como un flujo tendido. En una palabra, el modelo del software libre parece organizar, de un modo creativo y generoso, las capacidades del general intellect.

[…] el software libre es quizás el caso más avanzado de autoorganización del trabajo cognitivo sobre el plano de una radical inmanencia de los rasgos genéricos de la intelectualidad de masas. Por eso, su especial significado político.

[…] El software libre es, así, una proyección de las virtualidades de la autoorganización del general intellect.


[…] todo proceso revolucionario verdadero engendra una contrarevolución aún mayor” (Lenin)

[El proceso revolucionario en Bolivia es] “un hecho de soberanía social que ha permitido la conversión de la mayoría demográfica indígena en mayoría política estatal; una modificación de la naturaleza social-clasista del mando y hegemonía estatal […] de la mano de movimientos sociales y modos organizativos de caracter sindical(0), comunal y plebeyo del mundo indígena-popular.

(0) Para los trabajadores, principalmente mineros y fabriles, al menos durante 50 años (1940-90), el sindicato fue la red organizativa de la identidad de clase y de la acumulación de la experiencia de clase […] la asimilación de la experiencia de clase vino exclusivamente por el lado del sindicato, pues los trabajadores, al final sólo tenían a este para afrontar la vida, la represión y la muerte. El sindicato ha sido el único lugar duradero para experimentar los avatares de la existencia colectiva; ha sido la única red de apoyo, amistad y solidaridad continua y el auténtico lugar para asumirse como cuerpo colectivo. Lo que los trabajadores han hecho en la historia desde 1940 hasta 1990 ha sido bajo la forma de sindicato; han luchado en él, han hecho una revolución (y no es poca cosa), han obtenido derechos, han conseguido salud y vivienda, han protegido a sus familias, han enterrado a sus muertos. De ahí su perdurabilidad y prioridad en la construcción de la memoria de la clase obrera […]” Alvaro G. Linera. “Sindicato, multitud y formas de autonomía política en Bolivia”. 2001.

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Fuente: Matxingune taldea

En agosto de 2008 escribí un relativamente largo texto titulado La desobediencia como necesidad, a libre disposición en internet. Ahora presento a debate público en la Kultur Etxea de Burlata, Irunea, este otro mucho más breve en contenido pero algo más largo en el título al añadirle la prioridad de la urgencia. Las razones que justifican este llamado a la urgente necesidad de la desobediencia masiva, sostenida, coordinada y organizada, son obvias. De verano de 2008 a enero de 2014 se ha endurecido, intensificado y extendido sobremanera el ataque sistemático e implacable del capital contra el trabajo, de los Estados nacionalmente opresores contra los pueblos que explotan, y del sistema patriarco-burgués contra las mujeres. Y este devastador ataque inhumano va a endurecerse más aún.
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