Archivos de la categoría ‘personal’


Cualquier sistema que montéis sin nosotros
será derribado
Ya os avisamos antes
y nada de lo que construisteis ha perdurado
Oídlo mientras os inclináis sobre vuestros planos
Oídlo mientras os arremangáis
Oídlo una vez más
Cualquier sistema que montéis sin nosotros
será derribado
Tenéis vuestras drogas
Tenéis vuestras Pirámides, vuestros Pentágonos
Con toda vuestra hierba y vuestras balas
ya no podéis cazarnos
Lo único que revelaremos de nosotros
es este aviso
Nada de lo que construisteis ha perdurado
Cualquier sistema que montéis sin nosotros
será derribado

(Traducción de Alberto Manzano)

Poema incluido en el libro “La energía de los esclavos“, de Leonard Cohen.


“Perdone, señor, creo que tiene algo que decirme, ¿no?” El hombrecito se movió hacia la cabecera de la cama y lo miró fijamente a los ojos, como si le preocupara cómo iba a recibir lo que tenía que decirle. Habló muy bajo, con un hilo de voz. “Dios ha muerto”, creyó Peter que le oyó decir. Y se incorporó. “Eso ya lo se”, protstó. “Y además eso no lo dijo usted. Lo dijo Nietzsche.” Se sentía engañado, como si aquel hombrecito fuera un impostor. Kant sonrió. “Sí, eso lo dijo Nietzsche. Pero tampoco era una nueva noticia entonces, ni tan traǵica, después de todo. La humanidad puede vivir sin Dios.” “Estoy de acuerdo”, dijo Peter. “Siempre he vivido sin él.” “No, lo que te he dicho es algo importante. No me has oído bien. Escucha ahora atentamente y recuérdalo.” Volvió a mirar a Peter fijamente, intentado leer en sus ojos. “Puede que ya lo hayas adivinado. La naturaleza ha muerto, mein Kind.”

“Pájaros de América”

Mary McCarthy.

ÍTACA. Konstantino Kavafis.

Publicado: 02/07/2017 en personal
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Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallaras tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones y a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.
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Sonrisas.

Tenías un tiempo muchas sonrisas:
maliciosas, alegres, asombradas sonrisas,
un poco tristes a veces, pero sonrisas.
No te ha quedado una sola de aquellas sonrisas.
Buscaré un campo donde haya a millares sonrisas.
Te traeré una brazada de bellas sonrisas.
Pero tú me dirás que no necesitas sonrisas.,
porque estás muy cansada de todas las sonrisas.
Yo estoy cansado tmbién de tantas sonrisas.
Yo estoy cansado también de mis propias sonrisas.
Yo me defiendo con muchas sonrisas.
Y me hacen más serio aún mis sonrisas.
Pero en el fondo no tengo sonrisas.
En mi vida tú eres la última sonrisa,
sonrisa en cuya cara no hay nunca sonrisas.

(Trad. Jesús López Pacheco.)

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Cuatro citas. Las tres primeras extraidas del texto de Iñaki Gil de San Vicente titulado “La práxis revolucionaria como terapia anti estrés” (2005),  y la última del libro de Eva Illouz “Por qué duele el amor”.

“La sociedad del riesgo significa que el pasado pierde su fuerza determinante para el presente, y en su lugar hace entrada el futuro, algo no existente sino construido y ficticio como causa de la experiencia y el quehacer presentes. Cuando hablamos de riesgos, discutimos sobre algo que no está a la vista, pero que puede hacer su aparición si no se toman ahora mismo cartas en el asunto […]”
(Ulrich Beck: “¿Qué es la globalización?”)

“El fin del contrato regular es también el del tiempo de la previsibilidad del trabajo, de destinos certeros y de enraizamientos geográficos que habilitan compromisos a largo plazo y asunción del riesgo en función de un porvenir posible. Hoy el destino es de incertidumbre, configurando un gran interrogante para todos y cada uno de los trabajadores, y el compromiso en la lucha, una apuesta en el vacío porque la lucha por el futuro implica la certidumbre de que el futuro existe. Las nuevas relaciones laborales han dado surgimiento a un tipo trabajador caracterizado por una ‘mentalidad precarizada’. Al estar rota la posibilidad de vivir una narrativa laboral de largo aliento […] el trabajador reconstruye simbólicamente esquemas de acción fragmentados y superpuestos, que anulan la posibilidad de una articulación estratégica.”
(Mª del Rosario Arregui López: “Crisis de la modernidad y culturas
laborales”. 2004)

“El placer de la obediencia y el sometimiento puede ser consciente o estar totalmente oculto tras racionalizaciones como el determinismo, la necesidad o la sensatez; pero lo decisivo del caracter autoritario es que en las situaciones en las que puede obedecer son tan gratificantes para él, que no procura transformarlas sino reforzarlas cada vez que las encuentra en la realidad. Dado que el carácter gratificante y placentero suele ser totalmente inconsciente, con frecuencia es difícil distinguir entre los casos que efectivamente hay rasgos de carácter autoritario-masoquista y aquellos en los que se trata simplemente de un sometimiento impuesto o motivado por razones prácticas.”
(Klaus Eyferth: “Aspectos tipológicos de la personalidad autoritaria”)

“Al efectuar una introspección intentamos descubrir deseos o necesidades de carácter fijo, pero esos deseos y esas necesidades están en un proceso constante de transformación en respuesta a las situaciones. Por ello, la introspección interfiere con la capacidad de sentir emociones plenas e intensas, activadas mediante circuitos cognitivos no racionales.”
(Eva Illouz: “Por qué duele el amor”)

 

 


Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
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Elecciones (Rosa Luxemburg)

Publicado: 14/05/2014 en personal
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«El terreno de la legalidad burguesa del parlamentarismo no es solamente un campo de dominación para la clase capitalista, sino también un terreno de lucha, sobre el cual tropiezan los antagonismos entre proletariado y burguesía. Pero del mismo modo que el orden legal para la burguesía no es más que una expresión de su violencia, para el proletariado, la lucha parlamentaria no puede ser más que la tendencia a llevar su propia violencia al poder. Si detrás de nuestra actividad legal y parlamentaria no está la violencia de la clase obrera, siempre dispuesta a entrar en acción en el momento oportuno, la acción parlamentaria de la socialdemocracia se convierte en un pasatiempo tan espiritual como extraer agua con una espumadera. Los amantes del realismo, que subrayan los “positivos éxitos” de la actividad parlamentaria de la socialdemocracia para utilizarlos como argumentos contra la necesidad y la utilidad de la violencia en la lucha obrera, no notan que esos éxitos, por más ínfimos que sean, sólo pueden ser considerados como los productos del efecto invisible y latente de la violencia».

Rosa Luxemburg.