“Entre la ciudad sí y la ciudad no”. Yevgueni Yevtushenko (Evgueni Evtuchenko)

Publicado: 02/04/2017 en personal
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Sonrisas.

Tenías un tiempo muchas sonrisas:
maliciosas, alegres, asombradas sonrisas,
un poco tristes a veces, pero sonrisas.
No te ha quedado una sola de aquellas sonrisas.
Buscaré un campo donde haya a millares sonrisas.
Te traeré una brazada de bellas sonrisas.
Pero tú me dirás que no necesitas sonrisas.,
porque estás muy cansada de todas las sonrisas.
Yo estoy cansado tmbién de tantas sonrisas.
Yo estoy cansado también de mis propias sonrisas.
Yo me defiendo con muchas sonrisas.
Y me hacen más serio aún mis sonrisas.
Pero en el fondo no tengo sonrisas.
En mi vida tú eres la última sonrisa,
sonrisa en cuya cara no hay nunca sonrisas.

(Trad. Jesús López Pacheco.)

 

Duerme, amor …
Brillan en la valla las salpicaduras saladas.
La puerta está cerrada ya.
Y el mar,
hirviente, irguiéndose y rompiendo contra los diques ha absorbido el sol salado.

Duerme, amor …
No atormentes mi alma.
Y se adormecen ls montañas y la estepa,
y nuestro perro cojo,
de lana enmarañada,
se tumba y lame su cadena salada.
Y el rumor de las ramas,
y el fragor de las olas,
y el perro encadenado,
con toda su experiencia,
y yo con voz muy queda
y luego en un murmullo
y después en silencio
te decimos: duerme, amor …

Duerme, amor …
Olvida que estamos reñidos.
Imagina:
Nos despertamos.
Todo está lleno de frescor.
Tumbados en el heno.
Soñolientos.
Llega un olor a lecha agria
desde abajo,
desde el sótano,
provocando el sueño.
¡Oh, como podría hacerte
imaginar todo esto
a ti, desconfiada!

Duerme, amor …
Sonríete entre sueños.
¡Deja de llorar!
Corta flores y piensa
en donde las pondrás,
y cómprate un montón de vestidos bonitos.
¿Musitas?
Es el cansancio de tu sueño inquieto.
Envuélvete en el sueño, arrebújate en él.
Todo lo que se quiera se puede ver en sueño,
todo lo que anhelamos
cuando estamos despiertos.
No dormir es absurdo,
es incluso un delito:
lo que oculto llevamos
grita en nuestras entrañas.
¡Qué dificil les es a tus ojos
llevar tantas cosas!
Debajo de los párpados
sentiras el alivio del sueño.

Duerme, amor …
¿Qué es lo que causa tu insomnio?
¿El bramido del mar?
¿El rogar de los árboles?
¿Un mal presentemiento?
¿La deseverguenza de alguien?
¿O, quizá, no de alguien,
sino simplemente la mía?

Duerme, amor …
No es posible hacer nada,
pero sabes que no es culpa mía esta culpa.
Perdóname -¿me oyes?-.
Quiéreme -¿me oyes?-,
aunque sólo sea en sueños,
¡aunque sólo sea en sueños!

Duerme, amor …
Estamos en un mundo
que vuela enloquecido
y que amenaza estallar,
y es preciso abrazarse
para no caer en él,
y si hay que caer,
caigamos abrazados.

Duerme, amor …
No te dejes llebar de rencor.
Que penetre en tus ojos el sueño suavemente
ya que es tan dificil dormir en el mundo.

Pero a pesar de todo
-¿me oyes, amor?-, duerme …

Y el rumor de las ramas,
y el fragor de las olas,
y el perro encadenado,
con toda su experiencia,
y yo con voz muy queda
y luego en un murmullo
y después en silencio
te decimos: duerme, amor …

 

(Trad. Jesús López Pacheco.)

 

“Entre la ciudad sí y la ciudad no”.
Yevgueni Yevtushenko (Evgueni Evtuchenko)

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