Libros: “El sabio, el mercader y el guerrero. Del rechazo del trabajo al surgimiento del cognitariado” (2007) y “La sublevación”(2013). Franco Berardi (Bifo)

Publicado: 20/05/2014 en libros
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Dos libros de Franco Berardi (Bifo) leidos en paralelo: “El sabio, el mercader y el guerrero. Del rechazo del trabajo al surgimiento del cognitariado” (2007) y “La sublevación“(2013)

Anotaciones rápidas, urgentes, extraidas del prólogo a la edición española del libro “El sabio, le mercader y el guerrero. Del rechazo del trabajo al surgimiento del cognitariado” y de la cuarta parte del libro (“Otros futuros, quizás. Del rechazo del trabajo al surgimiento del cognitariado”), y de la introducción a la edición española del libro “La sublevación” y el apartado del mismo libro “SECPSI” y “Después del fin de la universidad”.

1. Del libro “El sabio, le mercader y el guerrero. Del rechazo del trabajo al surgimiento del cognitariado”

[…] el ciclo que comenzara con la revuelta de Seattle se ha cerrado, […] Las enormes masas movilizadas […] el lunes por la mañana volvían disciplinadas a las oficinas, a las fábricas, a las escuelas, incapaces de bloquear la maquinaria de la guerra en su funcionamiento cotidiano.

El consenso político y el crecimiento económico mundial se fundan ya en el terror. La utopía de una economía de la inteligencia que en la última década del siglo pasado había permitido una alianza entre el capital recombinante y el trabajo cognitivo ha dado paso a una economía psicópata. [Conflicto entre ‘los hackers’ y el poder’?]

El trabajo cognitivo, alma de la innovación y de la riqueza general, ha sido ‘pulverizado’. Los innumerables fragmentos dispersos de trabajo celular y precario, recombinados de manera incesante por la red, no pueden construir una continuidad afectiva, política, intelectual.

En esta nueva geografía fractal y recombinante del trabajo desterritorializado, la precariedad se vuelve la forma general de la subjetividad social. Y el saber, producto general del trabajo cognitivo y motor de la producción recombinante, sufre la misma suerte: es precarizado, separado del sujeto viviente del conocimiento, fractalizado y recombinado en lugares extraños a la subjetividad social.

El mercader y el guerrero han sometido una vez más al sabio a sus propias leyes: la ley de la violencia y la ley del máximo beneficio inmediato.

En este momento se necesitan nuevos modelos de acción y de movimiento. En los próximos años tendremos que buscar las formas de emergencia de la subjetividad autónoma del trabajo cognitivo y precario.

La precariedad no es un elemento particular de la relación productiva, sino el corazón negro del proceso de producción.

El infotrabajo digitalizado puede ser fragmentado en forma fractal, al punto de ser recombinado en una sede separada de aquella en que el trabajo es desempeñado. […] Células pulsantes de trabajo se encienden y se apagan en el gran cuadro de control [mando] de la producción global. […] aumentan los puestos de trabajo pero disminuye el monto salarial global.

Del rechazo del trabajo al surgimiento del cognitariado.

Quería reconstruir el proceso de recomposición social que se desarrolló a lo largo de varios decenios y quería recuperar el hilo que lleva desde el rechazo del trabajo industrial y la transformación productiva y tecnológica posfordista hasta la aparición de una composición del trabajo global en la que adquiere un lugar central la concreción del intelecto en formas de existencia social. A esa concreción subjetiva la llamo cognitariado, proletariado cognitivo, el cuerpo social y erótico dentro del cual late y produce el cerebro colectivo, un cuerpo social de ideología economicista y tecnicista obvia olvida y querría eliminar.

El concepto de rechazo del trabajo servía […] sobre todo, para prefigurar las transformaciones que la revuelta obrera acabaría por inducir en la estructura organizativa, técnica y política del sistema productivo industrial. […] Pero acabó encontrando un nuevo continente […] aún difícil de nombrar y cartografiar. […] Pero lo que somos capaces de ver nos basta para convencernos de que ha comenzado un proceso de tipo de nuevo: el proceso de construcción de una red tecnológica, cognoscitiva y social en la que se concatenan infinitos fragmentos de actividad cognitiva para producir el universo de los bienes materiales e inmateriales. El paradigma semiótico y organizativo de esta red, los modos políticos de concatenación, los efectos culturales, relacionales y psíquicos que emergerán de esa concatenación no son ni evidentes ni previsibles.

[…] todo ingenio técnico lleva dentro de sí la historia social de los conflictos que lo han hecho nacer. […] pero la batalla por la construcción del modelo global de la red (aunque esté hipotecada por esos interesas) sigue abierta.

Es el ejercito de la inteligencia colectiva, que lucha no sólo por la libertad de investigar, sino también y sobre todo por la felicidad del cuerpo erótico infinitamente múltiple de la vida social.

La actual composición del trabajo social no puede ser comprendida ni organizada de acuerdo con modelos de tipo histórico-secuencial. Ya no hay un antes y un después, ni una dialéctica histórica a la que reconducir la evolución de la mente global productiva. […] Contrariamente a lo que sostiene la ilusión dialéctica, en el proceso histórico no se puede aniquilar ni superar nada. Todas las formas culturales y tecnológicas se estratifican fijándose de modo indeleble en el patrimonio antropológico y cognitivo de la colectividad. En ese sentido, el capitalismo no es superable, ni reversible ni biodegradable. Pero reconocer la imposibilidad de superar el capitalismo no significa en absoluto aceptarlo como límite a la imaginación social o a la creación política.

[…] es necesario luchar contra las necesidades que el capital afirma, sustraerse a sus exigencias y demandas, construir autonomía social y conflicto ininterrumpido contra las necesidades económicas del capital.

[…] la continuidad entre el movimiento de rechazo del trabajo que se expresó en las luchas de los obreros industriales en la época de plenitud de la modernidad y el movimiento de autoorganización del cognitariado […] sólo hoy empieza a esbozarse.

Auntonomía significa evolución independiente de la totalidad capitalista, conflictividad e integración, estímulo al desarrollo y sustracción dinámica del dominio.

¿Queda alguna posibilidad de reconstruir condiciones de autonomía de los trabajadores y una relación de fuerzas favorable al trabajo? ¿Queda algún horizonte de alternativa posible? […] Es preciso desplazar la atención hacia el proceso del trabajo cognitivo, factor de la mutación que ha invertido el proceso general del trabajo y que posee la clave para la deconstrucción y para la recombinación de las formas que ha asumido el proceso productivo global.

Seattle (1999) debe ser considerado el incubador de un proceso de autoorganización del trabajo cognitivo. […] El movimiento representó para los trabajadores cognitivos la primera ocasión para la reflexión y para el estímulo de la autoorganización. De Seattle en adelante las contestaciones y las movilizaciones multitudinarias se han construido atravesando los espacios de comunicación que el capital global ha venido usando para coordinar los procesos de producción. La red global se ha transformado en una asamblea permanente […] de autoorganización del trabajo cognitivo, cuyo lugar de trabajo está en la propia red […] y han comenzado a discutir de la propia corporeidad erótica y social, que es negada por el proceso de trabajo.

La historia del movimiento global […] es extraordinariamente compleja […] La antiglobalización ha sido una componente, pero el efecto más importante de aquel ciclo de luchas ha sido el emerger de una conciencia del trabajo cognitivo, cuyas primeras experiencias de autoorganización se han desplegado en prácticas de activismo mediático y del software libre.

[…] la estrategia del activismo mediático no cumple sólo una función contrainformativa […] porque no hay flujo de información que no sea expresión de una intencionalidad, de un proyecto, de una estrategia.

La potencia de fuego de que dispone el poder es cientos de veces superior a la de los movimientos, y por lo tanto la idea de batirse con el poder y sus estrategias mediáticas a través del uso de medios que se opongan frontalmente es una idea ilusoria. La invasión de la infoesfera por parte de los fujos mediáticos emitidos por el poder es sofocante, omnipresente e ineludible.

La acción activista mediática puede caracterizarse como interferencia.[…] Per el aspecto más interesante y avanzado es el de la interferencia semántica [el subvertising] Alterar el mensaje […] el desvío semántico de los mensajes provenientes del poder puede ser decisivo para un proceso de liberación del espacio mental.

El mensaje del poder entra en conflicto con la experiencia cotidiana y la acumulación de signos puede ser tan redundante como para provocar fastidio, rechazo o revuelta. Sobre estas asimetrías, sobre estos efectos paradójicos de la persuasión mediática trabaja el ‘subvertisign’.

[…] el peligro que hoy se nos presenta es de una progresiva seducción de todo margen de libertad del pensamiento. […] Los núcleos de producción cultural autónoma pueden ser aislados y axfisiados económicamente. La ideología de la seguridad está creando las condiciones para una ofensiva contro todo espacio comunicativo y contra toda práctica que no sea perfectamente homologable según los estándares de seguridad impuesto por las corporaciones globales. Esta ofensiva tecnológica tendente a ‘hacer seguro’ todo espacio comunicativo puede dar lugar a la definitiva colonización de Internet.

[…] el activismo mediático debe salir de su fase militante, minoritaria y puramente ejemplar. Debe hacerse conciencia común del cognitariado, debe difundirse en los comportamientos cotidianos de los trabajadores de la información, de la programación, de la administración, de la investigación científica, en suma, debe difundirse por los distintos compartimentos del ‘general intellect’ que sostiene el funcionamiento de la tecnosfera y que hacen posible la fluidez del proceso de reproducción del capital.

Las prácticas del activismo mediático deben ser consideradas como uno de los primeros experimentos de autoorganización del trabajo cognitivo.

[…] Un proceso similar se desarrolla desde hace años entre los programadores informáticos. […] Cada campo del saber debe reivindicar su autonomía respecto de la regla del beneficio.

Desde Seatle en adelante ha comenzado un movimiento que se propone la recomposición social, epistémica y tecnológica del trabajo cognitivo. Esto es algo que requiere la autonomía de la investigación científica respecto de los intereses de los mercaderes. Esta conciencia ha crecido desde entonces: millones de personas en el mundo han comenzado a reivindicar la autonomía de su cerebro respecto del beneficio. En el sector informático se ha difundido la práctica de la ‘open source’, en el sector biotécnico y farmacológico se ha difundido la reivindicación de un libre acceso a los productos de la innovación intelectual y en el sector de la información se ha difundido el activismo mediático.

En la esfera del semiocapital y del trabajo cognitivo, cuando se consume un bien, en vez de desaparecer, queda disponible, es más, su valor aumenta cuando más compartido es su uso. Así funciona la economía red, contradiciendo el principio mismo de la propiedad privada en el que el capitalismo se ha fundado hasta el día de hoy. [OJO a los ‘monopolios naturales’ que la economía red produce inevitablemente]

Intelectuales y cognitariado.

[…] Lo cierto es que los intelectuales ya no existen. Su lugar lo han ocupado los trabajadores cognitivos, los cuales no tienen ninguna necesidad de representación política para influir sobre los destinos de la sociedad. Son ellos los que escriben los programas y elaboran los procedimientos que, incorporados en la tecnosfera, producen sociedad.

[[Del libro “La sublevación”]

La encarnación social del pensamiento, el portador de una nueva imaginación política, no es ya el intelectual académico, sino el trabajador cognitivo precario en su proceso de subjetivación, de autoorganización, que es al mismo tiempo recomposición social y concatenación tecno-científico. El trabajo precario cognitivo, la configuración actual del intelecto general es la principal fuerza productiva del semiocapitalismo[0] y el poder financiero se asienta sobre la explotación de la red del trabajo precario cognitivo.

[0] “Semiocapitalismo es el modo de producción en el cual la acumulación de capital se hace esencialmente por medio de una producción y una acumulación de signos: bienes inmateriales que actúan sobre la mente colectiva, sobre la atención, la imaginación y el psiquismo social. Gracias a la tecnología electrónica, la producción deviene elaboración y circulación de signos. Esto supone dos consecuencias importantes: que las leyes de la economía terminan por influir el equilibrio afectivo y psíquico de la sociedad y, por otro lado, que el equilibrio psíquico y afectivo que se difunde en la sociedad termina por actuar a su vez sobre la economía.” (Bifo. “¿Quién es y cómo piensa Bifo?)

Del intelectual al trabajador cognitivo.

Tres temáticas clave: “[…](1) el final de la universidad moderna y de la necesidad de elaborar las condiciones epistémicas y técnicas de la escuela en el tiempo de la Red. (2) El final del intelectual moderno y la formación de una nueva configuración del momento autoreflexivo en la esfera del trabajo cognitivo en red. Y (3) […] el tema de la organización política […] que hoy exige una forma interna al mismo proceso de autoorganización del trabajo cognitivo y del saber entendido como proceso y como producto.

‘El desarrollo del capital fijo indica hasta qué punto el saber social general, el knowledge, se ha convertido en fuerza productiva directa y, por tanto, hasta qué punto las condiciones del proceso social de vida se hallan sometidas al control del generl intellect y transformadas con arreglo a él.” (K. Marx, los Grundrisse). La función intelectual ya no está separada del proceso productivo; se convierte, por el contrario, en su principal fuerza.

Sumisión del general intellect al semiocapital.

Al no ser ya una función separada del trabajo en su totalidad, el trabajo intelectual se convierte en una función transversal al proceso social.

La recombinación es el incesante proceso de ensamblaje de los elementos del conocimiento producidos por el general intellect para la acumulación capitalista. Este proceso se manifiesta, sin embargo, de manera desterritorializada y precaria.

El neoliberalismo ha entendido la universidad, que nace  hacia finales del medioevo y funcionó como el principal lugar de reproducción del poder ideológico, científico y técnico de la burguesía, agotó ya su tiempo y se ver cortocicuitada por nuevas formas de producción y transferencia del saber.

Mientras analizamos la descomposición del sistema educativo heredado del pasado, debemos identificar y conectar los puntos de autoorganización cognitaria que nacen de las experiencias del conflicto, del movimiento y de los procesos de reactivación del cuerpo social. [La estrategia de los movimientos que atravesaron las universidad europea durante el otoño de 2010] no concluye con la restauración del sistema público del pasado, sino más bien con la creación de instituciones para la autoorganización del intelecto general. Ya se ha puesto en marcha algún proyecto de post-universidad, como el circuito internacional de la Universidad Nómada, y muchos grupos sociales están empezando procesos de autoformación marginal cisma-genética.

La reconstitución de la autonomía del saber es la primera condición para salir de la miseria y de la depresión a la cual la dictadura del capitalismo finaciero nos ha condenado.]]

(Sigue del libro “El sabio, le mercader y el guerrero”)

[…] lo que hay que pensar es la relación entre producción de saber, explotación económica del saber y aplicación militar del saber. El sabio, el mercader y el guerrero son los actores reales del juego contemporáneo. El político es una marioneta […]

[…] el cognitariado representa la subjetividad social del ‘general intellect’.

No se trata de construir una vanguardia subjetiva que funcione como intelectual colectivo, sino de encontrar dispositivos epistémicos, comunicativos y políticos que den a los trabajadores cognitivos la posibilidad de actuar como factor de transformación de todo el proceso de trabajo social. El problema de nuestro tiempo es la creación de una función recombinante, una función de subjetividad capaz de atravesar los distintos ámbitos de la producción social y de redefinir sus contenidos en función de un marco paradigmático que no dependa del beneficio, sino de la utilidad social. [economía social] El trabajo intelectual […] pasa a ser una función transversal al proceso social en su conjunto.

El programador deber hacer de programador, le médico de médico, el biólogo de biólogo y el arquitecto de arquitecto. Pero el programador, el biólogo y el arquitexto deben en primer lugar orientar su acción cognoscitiva, sus finalidades autónomas, y modificar la función y la estructura de su específico campo de conocimiento y de acción porductiva para sustraerlos al uso capitalista. [economía social]

La empatía, el placer que deriva del placer ajeno y el sufrimiento que deriva del sufrimiento ajeno, ha sido perturbada, desactivada. La desensibilización del cuerpo social contemporáneo, el debilitamiento de la empatía, que deriva del hábito mediático de la violencia y del sufrimiento ajenos, no constituye tan sólo una debilidad ética, sino que es el signo de una mutilación. De ella se deriva una parálisis erótica que parece confirmada por las investigaciones sociológicas y por la experiencia cotidiana. La paranoia de la seguridad endurece la percepción del cuerpo, degradándolo a objeto de consumo pronográfico.

2. Del libro *”La sublevación”.

“La sublevación es la recomposición del intelecto general (fuerza productiva fundamental del tiempo presente) con su cuerpo físico, social, afectivo y erótico.

[…] ni la democracia ni la revolución pueden hacer frente a los efectos disgregadores que está produciendo el capitalismo financiero y la precarización del trabajo y de la existencia.

La crisis está condenada a agravarse y provocar efectos disgregadores y violentos en los próximos años: la sociedad sólo logrará hacerse autónoma de la violencia del capital si logra construir circuitos de solidaridad y la solidaridad no es posible a menos se dé la empatía. Por eso, la autonomía con respecto al capitalismo financiero pasa por un proceso de desautomatización del lenguaje, y en dicho proceso, la poesía y el arte, desempeñan una función esencial en cuanto a terapia de resingularización.

En su actual configuración, el intelecto general está fragmentado y privado de autopercepción y de autoconciencia. Sólo la emergencia consciente del trabajo cognitivo como encarnación sensible y social del intelecto general puede ser la condición de una recomposición de los conocimientos comunes, científicos, técnicos, afectivos, organizativos y del interés común.

Para que esta emergencia consciente y organizada se haga posible es necesario que el cuerpo comprimido durante largo tiempo se subleve. Sublevación como insurreción, como revuelta: son palabras que no deben ser malinterpretadas. No implican (necesariamente) la acción armada, pero tampoco la excluyen. […] sublevación es la recomposición del intelecto general (fuerza productiva fundamental del tiempo presente) con su cuerpo físico, social, afectivo y erótico.”

Quito. 20/05/2014

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