Libros: “Geopolítica de la Amazonía. Poder hacendal-patrimonial y acumulación capitalista.” Álvaro García Linera

Publicado: 04/03/2014 en libros
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[…] todo proceso revolucionario verdadero engendra una contrarevolución aún mayor” (Lenin)

[El proceso revolucionario en Bolivia es] “un hecho de soberanía social que ha permitido la conversión de la mayoría demográfica indígena en mayoría política estatal; una modificación de la naturaleza social-clasista del mando y hegemonía estatal […] de la mano de movimientos sociales y modos organizativos de caracter sindical(0), comunal y plebeyo del mundo indígena-popular.

(0) Para los trabajadores, principalmente mineros y fabriles, al menos durante 50 años (1940-90), el sindicato fue la red organizativa de la identidad de clase y de la acumulación de la experiencia de clase […] la asimilación de la experiencia de clase vino exclusivamente por el lado del sindicato, pues los trabajadores, al final sólo tenían a este para afrontar la vida, la represión y la muerte. El sindicato ha sido el único lugar duradero para experimentar los avatares de la existencia colectiva; ha sido la única red de apoyo, amistad y solidaridad continua y el auténtico lugar para asumirse como cuerpo colectivo. Lo que los trabajadores han hecho en la historia desde 1940 hasta 1990 ha sido bajo la forma de sindicato; han luchado en él, han hecho una revolución (y no es poca cosa), han obtenido derechos, han conseguido salud y vivienda, han protegido a sus familias, han enterrado a sus muertos. De ahí su perdurabilidad y prioridad en la construcción de la memoria de la clase obrera […]” Alvaro G. Linera. “Sindicato, multitud y formas de autonomía política en Bolivia”. 2001.

Pero ustedes dirán: ‘evidentemente han cambiado la estructura de propiedad de los medios de producción y la riqueza pública, y también se ha transformado la estructura distributiva del excedente económico, pero no se ha modificado ‘el modo de producción‘. Pues claro que en lo fundamental no se ha modificado. ¿Cómo esperar que un país pequeño se defienda cotidianamente de la contrarevolución, organice la unificación de una sociedad profundamente fragmentada y corporatizada, lleve adelante la revolución política más importante de su historia, cambie la estructura de propiedad y distribución económica, y encima en 6 años, sí, sólo seis años!, cambie de forma aislada un modo de producción que tardó más de 500 años en instaurarse y que hoy todavía sigue expandiéndose?. […] ¿No es más sensato discutir qué tipo de tendencias se están impulsando en Bolivia para promover una transformación del modo de producción, en sintonía con los cambios que cada uno de nosotros estamos haciendo en otros paises con el mismo objetivo [descolonización clasista de la sociedad[1]?

[1] Sobre el concepto de ‘etnicidad’, en este caso, da la blanquitud racial como una forma de capital y de los componentes materiales de la estructura de clases en sociedades coloniales, ver: Álvaro G. Linera. “Espacio social y estructuras simbólicas”, en “Bourdieu leido desde el sur” (2000)

La contrarevolución puede venir de la mano de una facción de sus propios constructores […] al no tomar en cuenta el despliegue general de las correlaciones de fuerzas sociales totales a nivel nacional e internacional.[…] Las fuerzas desplazadas del poder actúan como cuerpo de clase organizado (boicots energéticos y alimenticios, etc.) Las fuerzas reaccionarias actúan difusamente mediadas por sectores populares o de clase media. La contradicción se da ‘en el seno del pueblo’ complejizando el tratamiento correcto de las contradicciones. […] las contradicciones entre nosotros y el enemigo son antagónicas […] las que existen en el seno del pueblo no son antagónicas (Mao Tse-Tung, 1957).

En cierta medida esta es una estrategia de movilización y dominación colonial: la utilización de las contradicciones en el seno del bloque popular para enfrentar a dos bandos de las fuerzas populares en su interior y sobre el desgaste y derrota de uno o de ambos, consgrar material y simbólicamente la dominación del ‘tercero dominante’.

Ya sea por medio de la dominación fuerte del despotismo hacendal que controla los procesos de intermediación y semi-industrialización de los productos amazónicos (madera, castaña, goma, lagartos …) o por la dominación suave de las ONGs, las naciones indígenas amazónicas están económicamente desposeidas del territorio y políticamente subordinadas a discursos y poderes externos. En síntesis, el poder (económico y político) en la Amazonía no está ni en manos de pueblos indígenas ni en manos del estado. El poder en la Amazonía está en manos, por una parte, de una élite hacendal-empresarial; y por otra, de empresas y gobiernos extranjeros que negocian el cuidado de los bosques amazónicos a cambio de la reducción de impuestos y al control de la biodiversidad para su biotecnología.

El estado deviene en sujeto material e institucional [para] ayudar a desbrozar [destrabar] el camino para que las fuerzas populares e indígenas locales desplieguen sus capacidades emancipatorias frente a los poderes regionales prevalentes [donde prevalecía un sistema de poder despótico y hacendal caracterizado hasta hace poco por ser la más conservadora del país].”

Sobre el TIPNIS, las TCO y el IIRSA:

  • TIPNIS: Territorio Indígena Parque Nacional Isíboro Sécune (4.000 habitantes aprox.) Área de la Amazonía que hace frontera con el Departamento del Beni amazónico (sur) y Departamento de Cochabamba (región de los valles). Está habitado por tres naciones indígenas: Nación Moxeña-Trinitaria (68%), Nación Tsimán (4%) y Nación Yucararé (26%), más dos poblaciones: población migrante andina aymara-quechua, y población criolla beniana.
  • TCO: tierra comunitaria de origen.
  • Plan IIRSA: diseñado para crear corredores bioceánicos que vinculen al este brasileño con el océano pacífico y los mercados de asia. Se trata de un mecanismo de territorialización de la geografía por parte del estado y de asentamiento de la soberanía.

Si algún peligro de sometimiento apoderes externos existe, es justamente la ausencia de Estado en la Amazonía. En tierras altas esta ausencia fue sustituida por el estado-comunidad o el estado-sindicato; es decir, por la autoorganización comunal de la sociedad que asumió la gestión de lo común-local. Pero en las tierras bajas en general y en la región amazónica en particular, esta ausencia del estado dio lugar a la formación del poder despótico-hacendal sobre las comunidades y pubelos indígenas y la posterior penetración del poder extranjero que, en nombre de ‘la protección de la amazonía’ extendieron un control extraterritorial, vía ONGs ‘ambientalistas’, sobre la amazonía continental, considerada como el mayo reservorio de agua y biodiversidad del mundo.

Actualmente, el mayor enemigo de la presencia del estado en la región amazónica es la estructura imperial-empresarial internacional, que ha convertido la gestión medioambiental en el mundo como el más lucrativo negocio a favor de los paises industrializados del norte y de las empresas de biotecnología. [Negociar con un pueblo indígena a través de una ONG local, financiada por otro país es más fácil que establecer una relación de Estado a Estado.]

La dominación colonial pasa por el desalojo de tierras, control del trabajo propio, pero ante todo, el de las identidades colectivas de la sociedad dominada, que son las fuerzas subjetivas que en definitiva amalgaman a las personas en torno a fines comunes y a fuerzas productivas técnicas y asociativas compartidas.

[Nombrar es unir y separar; es definir, cartografiar, territorializar y controlar.] No existen clasificaciones objetivas o científicas. Toda clasificación identitaria es política, y la justificación tributaria, numérica, territorial, es solo un artefacto de legitimación de esa decisión política, sea de dominación o de emancipación.

La ‘indianitud’ como identidad será un grito de emancipación […] desde los años ’70. La identidad indígena será el repertorio discursivo que reorganizará el sentido de la revolución boliviana. […] En la indianitud […] se iniciará un largo proceso de construcción de un bloque histórico y un discurso de movilización social que modificará el sentido de la revolución en Bolivia: como una revolución anticolonial, anti-neoliberal y democrática con un horizonte socialista-comunitarista.

El tránsito no será fácil: de la construcción discursiva emancipatoria de los años ’70 se pasará a la materialización auto-organizativa [y] de ahí a la construcción de la voluntad política de la toma de poder

La identidad indígena que ha descolonizado y llevado al poder al sujeto popular en Bolivia es [pues] una identidad urbano-rural y transclasista, con un núcleo articulador indígena.

Pero el pseudo-ambientalismo […] en una desesperada y poco estética voltereta ideológica reduce ‘lo indígena’ a quienes viven en tierras comunitarias, dejando al resto de la población como ‘no-indígenas’ […] en un reaccionario intento de separar ‘indígenas buenos’ de ‘campesinos malos’. [Sin embargo] La propiedad jurídica común no define lo comunitario […] al reducir la categoría indígena a la pertenencia a una TCO (tierra comunitaria de origen) seguimos presos de la ilusión del abogado que sueña con sustituir la realidad de las cosas con la realidad de sus artificios lingüísticos y, en este caso, de hacer de una categoría jurídica (TCO) el núcleo de una identidad social.

A cada modo de producción material le corresponde un modo de relacionamiento orgánico con la naturaleza.

[Correlación de fuerzas/poder en la amazonía]

  • Por un lado:
    • Empresas extranjeras.
    • Gobiernos de los países capitalistas más desarrollados.
    • Bloque hacendal-empresarial transformador de la materia prima amazónica.
    • Conjunto de ONGs amazónicas.
  • Y por otro, en resistencia y oposición a esas fuerzas de dominación, los sectores que han desplegado distintas iniciativas de luchas en un bloque indígena-campesino y popular del que forman parte:
    • Indígenas: interunificación de sus luchas y demandas regionales que ayudan a superar su dispersión territorial y baja densidad demográfica.
    • Campesinos: lucha por democratización del acceso a la tierra; autonomía política respecto a los patrones; autoorganización.
    • Movimientos populares: actividad micro-comercial, cooperativista y de transporte.

[Sobre el extractivismo]

Lo que caracteriza y diferencia a las sociedades es la manera en que organizan la producción, ditribución y utilidad de las riquezas materiales y simbólicas que poseen (modo de producción).

Un modo de producción es una trama de relaciones sociales que inocula formas específicas de relacionamiento material entre medios de trabajo (herramientas), objeto de trabajo (materia prima), fuerza de trabajo (trabajador/a), producto del trabajo (resultado), propiedad de cada uno de esos componentes, relaciones de control o dependencia entre ellos, organización técnica de los procedimientos laborales, uso social del producto del trabajo, etc. En cada una de estas relaciones, que son parte del modo de producción social, los seres humanos se vinculan entre sí y con la naturaleza a través de medios materiales que no son más que la naturaleza modificada por el trabajo social.

Lo social es un componente del metabolismo natural […] la manera en que los seres humanos nos relacionamos con la naturaleza forma parte de las características de un determinado modo de producción social. (Marx. Los Grundisse)

El ser humano por naturaleza transforma y afecta a la naturaleza circundante; esa es la condición natural invariante y transhistórica de cualquier modo de producción.

  • Sociedades no capitalistas: relación con la naturaleza como bien de uso y reservorio para las futuras generaciones.
  • Sociedades capitalistas: reservorio de vehículos materiales de valor de cambio.

Algunas sociedades han pasado rápidamente a la producción de ideas y símbolos como su principal actividad productiva. Esto implica una apropiación de las fuerzas productivas intelectuales para los procesos de valorización capitalista.

Lo que establece diferencias entre las épocas históricas, y entre las sociedades que tienen un mismo modo de producción general, es la especialización en sus actividades productivas; es decir, cómo participan en el modo de organizar territorialmente la división del trabajo internacional.

El debate central para la transformación revolucionaria de la sociedad no es si somos o no extractivistas, sino en que medida vamos superando el capitalismo como modo de producción, ya ea en su variante extractivista o no extractivista.

El socialismo no es un nuevo modo de producción que coexistiría al lado del capitalismo, disputando territorialmente el mundo o en un país. El socialismo es un campo de batalla entre el capitalismo en crisis y las tendencias, las potencialidades y los esfuerzos por comunitarizar la producción […] Es el periodo histórico de lucha entre el modo de producción capitalista dominante y otro potencialmente nuevo. El único modo de producción que supera el capitalismo es el comunismo, la comunitarización de la producción de la vida material de la sociedad.

Ninguna revolución contemporánea ha podido romper la división mundial del trabajo, ni lo podrá hacer hasta que haya una masa social políticamente en movimiento, lo suficientemente extendida territorialmente (global) y técnicamente sostenible, que modifique las fuerzas geopolíticas del mundo.

Así como el extractivismo de nuestras sociedades está en medio de las redes de la división internacional del trabajo, la industrialización de materias primas o la economía del conocimiento es partícipe de la misma división internacional del trabajo.

Los críticos del extractivismo confunden ‘sistema técnico’ con ‘modo de producción’ […] el extractivismo o el no-extractivismo el industrialismo en sí mismos ni modos de producir ni modos de gestionar la riqueza. Son sistemas técnicos de procesamiento de la naturaleza mediante el trabajo y pueden estar presentes en sociedades precapitalistas, capitalistas o sociedades comunitaristas […] superando el extractivismo no vamos a superar el capitalismo. Ojalá las cosas fueran tan fáciles […] ni el extractivismo nos condena al capitalismo ni el no-extractivismo nos llevará directamente de la mano al socialismo. Todo depende del poder político, de la movilización social capaz de encaminar los procesos productivos, extractivistas o no, hacia la creciente comunitarización de su control operativo y la distribución social de la riqueza generada.”

Descargar libro (pdf) y otros libros interesantes en el mismo repositorio de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia.

 

 

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