Libros: “Teoría King Kong”. Virginie Despentes.

Publicado: 09/06/2013 en libros
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Párrafo final del libro: “El feminismo es una revolución no un reordenamiento de consignas de marketing […] El feminismo es una aventura colectiva, para las mujeres pero también para los hombres y para todos los demás. Una revolución que ya ha comenzado. Una visión del mundo, una opción. No se trata de oponer las pequeñas ventajas de las mujeres a los pequeños derechos adquiridos de los hombres, sino de dinamitarlo todo. Y dicho esto, buena suerte chicas y mejor viaje.”

“Resulta difícil no pensar en lo que no dicen las mujeres respetables, cuando se preocupan del destino de las putas, es que en el fondo tienen miedo a la competencia: desleal, demasiado oportuna y directa. Si la prostituta ejerce su negocio en condiciones decentes, similares la esteticien o la psiquiatra, si libera su actividad de todas las presiones legales que se ejercen actualmente sobre ellas, entonces, la posición de la mujer casada se vuelve de repente menos interesante. Porque si se banaliza el contrato de la prostitución, el contrato matrimonial aparece de modo más claro como lo que es: un intercambio en el que la mujer se compromete a efectuar un cierto número de tareas ingratas asegurando así el confort del hombre por una tarifa sin competencia alguna. Especialmente las tareas sexuales.”

“Como el trabajo doméstico y la educación de los niños, el servicio sexual debe ser gratuito.”

“[…] a partir de imágenes inaceptables de un tipo de prostitución practicada en condiciones asquerosas, se acaban extrayendo conclusiones sobre el mercado del sexo en su conjunto. […] Esta imagen precisa de la prostituta que nos gusta tanto exhibir, una mujer privada de todos sus derechos, de su autonomía, de su poder de decisión, sirve varias funciones: Principalmente mostrar a los hombres que quieren hacérselo con una puta lo bajo que deberán caer para conseguirlo […] también se les arrastra a ellos hasta la célula familiar. Es también una manera de recordarles que su sexualidad es monstruosa, que crea víctimas y destruye vidas. […]

Cuando impedimos que las putas trabajen en condiciones decentes, atacamos directamente a las mujeres, pero también buscamos controlar la sexualidad de los hombres. […] Cumple una función: marcar el deseo masculino, encerrarlo en la infamia. Que se corran pagando si quieren, pero para hacerlo, que tengan que meterse en el fango, la vergüenza y la miseria.”

“No estoy afirmando que en cualquier condición y para cualquier mujer esta forma de trabajo resulte anodina. Pero teniendo en cuenta que el mundo económico actual es lo que es, es decir una guerra fría sin piedad, prohibir el ejercicio de la prostitución en un marco legal adecuado, es prohibir a la clase femenina enriquecerse y sacar ventaja de su propia estigmatización.”

“El desierto teórico al que nos condenamos socialmente es una estrategia. Es necesario guardar la prostitución en la vergüenza y la oscuridad para proteger tanto como sea posible la célula familiar tradicional.

“Cuando Valery Giscard d’Esteaing prohíbe el porno en los cines, en los años setenta, no lo hace respondiendo a una protesta popular -la gente no salió a la calle gritando ‘no podemos más’- o a un aumento de los problemas sexuales. Lo hace porque las películas porno tienen demasiado éxito: el pueblo llena las salas y descubre la noción de placer. El presidente protege al pueblo francés de sus ganas de ir a ver buenas películas de sexo. […] no es la pornografía la que molesta a las élites sino su democratización.”

Sobre la violación: “Guarden sus heridas, señoras, porque podrían molestar al torturador. […] Ya conocemos el síndrome del rehén que se identifica con su carcelero. Así es como acabamos, vigilándonos  las unas a las otras, juzgándonos a través de los ojos del que nos encierra con doble cerrojo.”

Sobre la feminidad: “[…] tiene la impresión de que ser una mujer como las mujeres que le rodean es algo natural. Que esta feminidad no tiene raza ni clase, que no está construida políticamente, cree que si dejamos a las mujeres ser lo que son, naturalmente, de la manera más poéticamente admisible, se convertirán en mujeres como las que trabajan y cenan a su lado: en burguesas blancas como debe ser.”

“Teoría King Kong”. Virginie Despentes.

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