Libros: “La insurrección que viene” (Comité invisible)

Publicado: 22/09/2009 en libros, prospectiva
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“La insurrección que viene” (Comité invisible). Editorial Melusina[sic]

“Recientemente, varias personas fueron detenidas en Francia por el mero hecho de tener un ejemplar de este libro en su casa. Y lo más inaudito es que se les aplicó, en el país de los derechos del hombre y del ciudadano, la ley antiterrorista …” (y parece que no es un reclamo publicitario)

Un análisis de la sociedad actual (por ‘círculos’) y algunas recetas, que se resumen en una decisión: “¡Todo el poder a las comunas!

Notas del libro:

Un movimiento revolucionario no se propaga por contaminación (que también, diría yo) sino por resonancia.

El Imperio no es un enemigo enfrentado a nosotros. Es un ritmo que se impone, una manera de hacer fluir y discurrir la realidad.

Las organizaciones son un obstáculo para organizarse. […] Organizarse no es dotar de estructura a la impotencia. Es sobre todo tejer lazos, lazos que no son neutros, lazos orientados terriblemente. […] Por tanto, de ahora en adelante: hay que organizarse materialmente para subsistir, hay que organizarse materialmente para atacar. […] En el momento en que miles de jóvenes se toman en serio la idea de desertar y sabotear este mundo, hay que ser estúpido como un madero para buscar una célula financiera, un cabecilla o un descuido.

No habrá solución social a la situación presente. […] La presión para que ‘no pase nada’ y con ella el control policial del territorio, no van a dejar de acentuarse. […] El territorio será dividido en zonas cada vez más estancas. El callejón sin salida del presente, perceptible en todas partes, se niega en todos lados.

Primer círculo (el yo)

Todo lo que me ata al mundo, todos los vínculos que me constituyen, todas las fuerzas que me pueblan no tejen una identidad, como me incitan a proclamar, sino una ‘existencia’ singular, común, viva y de la que emerge, en algunos puntos, en algunos momentos, este ser que dice ‘yo’.

La enfermedad, el cansancio y la depresión pueden ser consideradas síntomas individuales de aquello de lo que hay que curarse.

La libertad no es el gesto de deshacerse de las ataduras, sino la capacidad práctica de operar a través de ellas.

La inteligencia no es saber adaptarse, […] o si es una inteligencia, es la de los esclavos. […] Nuestra inadaptación y nuestro cansancio sólo son problemas desde el punto de vista de quien quiere someternos.

Segundo cículo (las relaciones sociales)

Llamar ‘sociedad’ al pueblo de extranjeros en el que vivimos es una usurpación tal que incluso los sociólogos se plantean renunciar a un concepto que constituido durante un siglo sus sustento. Prefieren ahora la metáfora de ‘la red’ para describir el modo en que se conectan las soledades cibernéticas.

[…] un mundo en el que ‘emanciparse’ es un eufemismo de ‘haber encontrado jefe’ […] Emanciparse podría también querer decir: aprender a pelearse en la calle, a ocupar casas vacías, a no trabajar, a amarse locamente y a robar en los supermercados.

Tercer círculo (el trabajo)

Pertenecemos a una generación que nunca ha contado con la jubilación ni con el derecho del trabajo y mucho menos con el derecho ‘al’ trabajo. […] Pertenecemos a una generación que vive muy bien sin esta ficción. Pertenecemos a una generación que ni siquiera es precaria […] porque ser precario sigue significando definirse en relación con la esfera del trabajo, en este caso, con su descomposición. […] No somos cínicos, sólo reticentes a que se nos engañe.

Admitimos la necesidad de conseguir dinero […] pero no la necesidad de trabajar.

La amenaza de una desmovilización general es el espectro que recorre el sistema del producción actual […] Ahora bien, no se ha encontrado a día de hoy mejor método disciplinario que el salariado.

La empresa ya no es un lugar en el que existimos, es un lugar que atravesamos. […] conseguir remuneración no por lo que uno hace, sino por lo que es, por nuestro exquisito manejo de los códigos sociales, nuestros talentos relacionales, nuestra sonrisa o nuestra apariencia. Es la nueva norma de socialización. Cada uno somos, idealmente, una pequeña empresa, su propio jefe y su propio producto.

El aparato de producción presente es, por un lado, una gigantesca máquina de movilizar física y psíquicamente, de bombear la energía de los humanos que se han vuelto excedentarios, y por otro, una máquina de seleccionar que concede la supervivencia a las subjetividades conformes y deja caer a todos los individuos en riesgo, todos aquellos que encarnan otro empleo de la vida y, por esta razón, se resisten. Por un lado se deja vivir a los espectros, por otro se deja morir a los vivos.

Organizarse más allá y contra el trabajo, desertar colectivamente del régimen de la movilización, manifestar la existencia de una vitalidad y de una disciplina en la propia desmovilización es un crimen que una civilización en las últimas no está dispuesta a perdonarnos; es, efectivamente, la única manera de sobrevivir a ella.

Cuarto círculo (la metrópolis)

Que no nos vuelvan a hablar de ‘la ciudad y el campo’, y menos aún de su antigua oposición. Lo que existe en torno a nosotros […] es un tapiz urbano único, sin forma ni orden, una zona desolada, indefinida e ilimitada, un continuum mundial de hipercentros museificados y parques naturales […] la metrópolis.

No hay ciudad metropolitana. La metrópolis requiere la síntesis de todo el territorio. La metrópolis es la muerte simultánea de la ciudad y el campo.

Quinto círculo (la economía)

No es la economía la que está en crisis, la economía ‘es’ la crisis. No es la crisis sino el crecimiento el que nos deprime.

[…en Francia] cada vez que se despeja el frente se inventan una nueva extravagancia […] ATTAC y su inverosimil Tasa Tobin […] la comedia duró lo que duró y acabó en simple mascarada. Una extravagancia sigue a otra y aparece ‘el decrecimiento’. Si ATTAC, con sus cursos de educación popular, ha intentado salvar la economía como ciencia, el decrecimiento, por su parte, pretende salvarla como moral.

[…] en la historia los retornos no existen.

[…] los inventores del crecimiento cero (Club de Roma, 1972) eran (y son) de hecho un grupo de industriales y funcionarios que encontraron respaldo en los cibernéticos del MIT.

[la] bioeconomía en gestación concibe al planeta como un sistema cerrado que hay que gestionar, y pretende sentar las bases de una ciencia que integraría todos los parámetros de la vida.

Sexto círculo (el medio ambiente)

No hay catástrofe medioambiental, hay una catástrofe que es el medio ambiente.

Lo que se presenta por todas partes como catástrofe ecológica no ha dejado nunca de ser, en primer lugar, la manifestación de una desastrosa relación con el mundo.

Hay que consumir poco para poder seguir consumiendo. Fabricar productos biológicos para seguir produciendo […] y somos tan tontos que estaríamos dispuestos, para que nos saquen de aquí, echarnos en brazos de los mismos que capitanearon el saqueo.

Séptimo círculo ( la civilización)

Occidente es la civilización que ha sobrevivido a todas las profecías de su desmoronamiento mediante una singular estratagema:

  • la burguesía ha tenido que negarse como clase para permitir el aburguesamiento de la sociedad.
  • el capital ha tenido que sacrificarse como ‘relación salarial’ para imponerse como ‘relación social’, transformándose de esta manera en ‘capital cultural’.
  • el cristianismo ha tenido que sacrificarse como religión para perpetuarse como estructura afectiva, como conminación difusa a la humildad, a la compasión, a la impotencia.
  • occidente se ha sacrificado como civilización particular para imponerse como cultura universal.
La operación se resume así: una entidad agónica se sacrifica como contenido para sobrevivir como forma.

No hay nada que esperar del fin de la civilización, de su muerte clínica.

EN MARCHA
No sirve protestar legalmente contra la implosión consumada del marco legal. Hay que organizarse en consecuencia.
Ya no hay que esperar -una iluminación, la revolución, el apocalipsis nuclear o un movimiento social-, seguir esperando es una locura. […] Dejar de esperar es, de un modo u otro, entrar en la lógica insurreccional.
Nosotros nos situamos desde ahora y en adelante, en el movimiento de derrumbe de una civilización. Es ahí donde hay que tomar partido.
Todo el proceso insurreccional está por construir. Nada nos parece menos probable que una insurrección, pero nada resulta más necesario.


Encontrarse, Organizarse. […] Aferrarse a lo que siente como verdadero. Partir de ahí. No retroceder ante lo que toda amistad conlleva de política. No esperar nada de las organizaciones. Desconfiar de todos los círculos existentes, y sobre todo de convertirse en uno.

Constituirse en comunas. […]la comuna es lo que ocurre cuando unos seres se encuentran, se entienden y deciden caminar juntos. […] una comuna se forma cada vez que unos cuantos, libres del corsé individual, comienzan a contar sólo consigo mismos y a medir sus fuerzas con la realidad. […] toda comuna quiere ser, en sí misma, su propia base.

Organizarse para no tener que trabajar más. […] el individuo existe tan poco que debe ‘ganarse la vida’. […] tiempo personal por existencia social: así es el trabajo, así es el mercado.

Saquear, cultivar, inventar. […] un mundo que se declara tan abiertamente cínico no podía esperar mucha lealtad por parte de los proletarios.

Formar y formarse.
Crear territorios. Multiplicar las zonas de opacidad.

Viajar. Trazar nuestras propias vías de comunicación.
Derribar poco a poco todos los obstáculos. Retengamos del sabotaje el siguiente principio: un riesgo mínimo en la acción, un tiempo mínimo, un máximo de daños. […] tres tipos de sabotaje obrero:
  • ralentizar el trabajo.
  • romper las máquinas o entorpecer su funcionamiento.
  • divulgar los secretos de la empresa.
Llevados a las dimensiones de la fábrica social los principios del sabotaje se generalizan de la producción a la circulación. La infraestructura técnica de la metrópolis es vulnerable.
Rehuir la visibilidad. Convertir el anonimato en posición defensiva.
Organizar la autodefensa.

INSURRECCIÓN
  • La comuna es la unidad elemental.
  • Aprovechar cualquier crisis.
  • Sabotear toda instancia de representación. Generalizar la palabra. Abolir las asambleas generales. […] la asamblea no está hecha para la decisión sino para el debate. Decidir sólo es vital en las situaciones de urgencia. La circulación del saber anula la jerarquía, igual por arriba.
  • Bloquear la economía, pero ajustar nuestra capacidad de bloqueo a nuestro nivel de organización. En una economía deslocalizada […] en la que el valor deriva de la conexión con la red […] bloquear la producción es también bloquear la circulación.[…] Adquirir a largo plazo la capacidad para procurarse la subsistencia elemental implica por tanto apropiarse de los medios de su producción.
  • Liberar el territorio de la ocupación policial.
  • Estar armados. Hacer todo lo posible para que su uso sea superfluo. Frente al ejercito la victoria es política. Un auténtico pacifismo no puede significar el rechazo de las armas sino tan solo de su uso. […] Ser pacifista sin poder disparar no es más que la teorización de una impotencia. Ese pacifismo a priori se corresponde con una especie de desarme preventivo; es una pura operación policial.
  • Deponer localmente a las autoridades.

¡Todo el poder a las comunas!

¿Porqué será que me viene a la cabeza La Comuna de París y el penúltimo párrafo del Manifiesto Comunista[*]?

[*] “Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones.  Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente. Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista.  Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas.  Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar.”


¿Porqué será que me viene a la cabeza La Comuna de París [enlace a la guerra civil en francia] y el penúltimo párrafo del Manifiesto Comunista[*]?
[*] “Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones.  Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente. Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista.  Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas.  Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar.” [enlace al manifiesto comunista]

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comentarios
  1. Txema dice:

    Se puede descargar el libro completo en PDF aquí:
    http://www.rebelion.org/docs/86360.pdf

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